¿El Niño puede provocar más huracanes? La NASA explica qué está pasando
El fenómeno de El Niño puede provocar lluvias intensas y sequías en diferentes regio...
El fenómeno de El Niño puede provocar lluvias intensas y sequías en diferentes regiones del planeta, pero sus consecuencias no terminan ahí. También puede modificar la actividad de los huracanes, favoreciendo su formación en algunos océanos y dificultándola en otros. Por este motivo, la NASA está estudiando qué ocurre con las temperaturas del mar y cómo estos cambios pueden afectar a millones de personas.
La agencia espacial estadounidense publicó una investigación en la que explica cómo El Niño influye en el comportamiento de los huracanes. Para comprender mejor sus efectos, está utilizando dos satélites que permiten medir pequeños cambios en el nivel del mar y obtener información sobre el calor acumulado en los océanos.
Por qué El Niño puede provocar más huracanes en el Pacífico y menos en el AtlánticoUna de las principales explicaciones de la NASA es que El Niño modifica las condiciones que favorecen la formación de huracanes. Durante este fenómeno, los vientos que normalmente empujan las aguas cálidas del Pacífico hacia el oeste se debilitan. Como consecuencia, parte de ese calor se desplaza hacia Sudamérica y altera las condiciones atmosféricas.
Esto tiene dos consecuencias diferentes. En el Pacífico oriental, El Niño suele generar condiciones más favorables para la formación de huracanes. Además del calentamiento del agua, disminuyen las diferencias de velocidad y dirección del viento entre distintas alturas de la atmósfera, lo que facilita que las tormentas se desarrollen.
En cambio, en el océano Atlántico suele ocurrir lo contrario. Allí, El Niño favorece un aumento de esas diferencias entre los vientos, fenómeno conocido como cizalladura vertical. Cuando es demasiado intensa, puede impedir que una tormenta se organice o dificultar que se convierta en un huracán.
Esta diferencia también aparece en los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). En su actualización del 6 de agosto, el organismo estimó un 75% de probabilidades de que la temporada de huracanes del Atlántico tuviera una actividad inferior a la habitual. Para el Pacífico oriental, en cambio, pronosticó entre 15 y 22 tormentas con nombre durante toda la temporada, una cantidad superior al promedio.
El Niño puede favorecer la actividad de huracanes en el Pacífico oriental y reducirla en el Atlántico. — MDZPor lo tanto, El Niño no significa necesariamente que habrá más huracanes en todo el planeta. Lo que puede ocurrir, según los investigadores es que aumente la actividad en determinadas regiones y disminuya en otras. Tampoco significa que todas las tormentas vayan a convertirse en huracanes o que necesariamente lleguen a zonas pobladas.
El otro peligro que estudia la NASA: huracanes que se intensifican en 48 horasAdemás de estudiar los efectos de El Niño, la NASA busca mejorar los pronósticos de otro fenómeno peligroso: la intensificación rápida de los huracanes.
Según explicó la agencia, una tormenta tropical puede tardar una semana o más en convertirse en huracán y acercarse a una costa. Sin embargo, algunos huracanes pueden ganar mucha fuerza durante las últimas 48 horas antes de tocar tierra, dejando poco tiempo para organizar evacuaciones y preparar a la población.
Para estudiar estas situaciones, la NASA y sus socios internacionales utilizan dos satélites: Sentinel-6 Michael Freilich y Sentinel-6B. Ambos orbitan la Tierra y realizan mediciones de la altura del océano, el tamaño de las olas y la velocidad de los vientos sobre el mar. También cuentan con instrumentos que permiten obtener información sobre la temperatura, la presión y la humedad de la atmósfera.
Uno de los datos más importantes es la altura del océano. Cuando el agua se calienta, se expande y su nivel puede aumentar. Estas mediciones permiten a los científicos estimar cuánto calor almacena el mar, un factor fundamental para comprender cuánta energía podría alimentar a un huracán y qué tan rápido podría intensificarse.
La NASA informó que el satélite Sentinel-6B comenzó a proporcionar datos de baja latencia el 15 de julio de 2026. La NOAA espera incorporar las nuevas mediciones de altura del mar a sus herramientas de pronóstico antes de que termine el año, aunque su integración llevará tiempo.
Deirdre Byrne, oceanógrafa de la NOAA, explicó que el objetivo es mejorar las estimaciones sobre cuánto puede intensificarse un huracán y con qué rapidez. Esto permitiría a las autoridades tomar mejores decisiones sobre evacuaciones y despliegue de equipos de emergencia.
Los investigadores aclaran que el comportamiento de los huracanes depende de varios factores y que El Niño no es necesariamente la causa de su intensificación rápida. Sin embargo, estudiar ambos fenómenos resulta fundamental para comprender mejor los riesgos de las grandes tormentas y mejorar las alertas para las comunidades costeras.
Para leer la investigación hacé clic acá.
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