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La elección en Brasil dio un inesperado triunfo de Lula da Silva por casi tres puntos de diferencia contra Flávio Bolsonoraro y además de sorprender a todos los analistas, locales y extranjeros, también dejó bien en claro que a pesar de que los oficialismos pueden venir mal, si ajustan un par de clavijas y juegan con los miedos preexistentes, pueden dar vuelta la elección.

Por eso es increíble que Cristina Fernández de Kirchner crea que pueda reinventarse porque Lula ganó. El miedo a Bolsonaro y sus métodos golpistas podrían equivaler lo mismo que la posibilidad de su retorno. Además, queda en claro que el poder y el prestigio, bueno, malo o regular, no se traslada ni siquiera a los hijos de manera lineal.

El consultor y analista más asertivo de esta sorpresiva elección fue el sociólogo Luis Costa, quien con un método que ya había utilizado en el último balotaje de Colombia, más algunos ajustes, predijo, a las 19.41, con poco más del 11% de las mesas escrutadas, que el presidente brasileño iba a ser reelecto. Costa informaba que el resultado podía ser de 52.32 contra 48.38 con un margen de error de 0.59. La elección terminó 51.7 contra 48.2.

Luis Costa.

Hasta el propio sociólogo no podía vaticinar ese resultado en los días previos. Para él, las otras opciones de centro derecha que se habían presentado iban terminar gravitando en favor del candidato perdedor. “Pero cuando cargamos las primeras mesas y proponíamos el ejercicio de la proyección comprobamos que Lula siempre iba a estar arriba”, le explicó a MDZ.

En un breve resumen, Costa consideró algunos aspectos de la elección del domingo que provocaron la gran diferencia en el resultado final con los de la primera vuelta.  “Primero y ante todo el resultado confirma un país dividido en zonas específicas, que no cambiaron en las últimas elecciones. Los que votan por Da Silva lo siguieron haciendo y los que lo hicieron por el papá de Flávio, ahora también fueron a buscar a Bolsonaro”. En https://lcya-balotaje.pages.dev/segunda-vuelta se pueden ver los mapas y los resultados.

En este punto para el consultor, especialista en mapas calóricos que comprueban los comportamientos electorales de todas las elecciones, “hay una esencia que no cambia. Como en Argentina, el anti peronismo se expresa en el Centro y el peronismo en el norte del país, en Brasil pasa lo mismo. El noroeste es de Lula y el sur de Bolsonaro”. Los pobres con el PT, los más pudientes son el anti PT, se podría resumir.

“⁠La recuperación de Lula no se explica solo por el aumento de la participación, que pasó de 78,9% a 80,8%. Eso implicó un aumento de 3 millones de personas. Lula subió 10,4 millones. Igualmente, fue un aumento interesante de personas votando”, explicó Costa, para luego agregar: “no se observa en los mapas una relación entre aumento y mejora de Lula. Él aumenta el voto en ambas zonas de los candidatos”.

Sin embargo, luego de constatar los resultados de hace cuatro años, Costa concluye en que “⁠Lula se termina pareciendo fuertemente a sí mismo en la segunda vuelta de 2022. Es decir, que existe un antecedente observable de esto que acaba de suceder. No estamos frente a un desempeño sin antecedentes, sino de lo contrario” y creció especialmente en las zonas de Bolsonaro, sin que Bolsonaro haga lo propio en las zonas de su rival. “Para llevarlo a números, Lula logró revertir el resultado en 219 municipios (ente los cuales el de mayor impacto fue Río de Janeiro, que subió de 43,9% en primera vuelta a 51,5% en la segunda. Pero Bolsonaro solo logró revertir un municipio llamado Uirapuru con solo 3.080 electores”, concluyó.

⁠En resumen, respecto a la primera vuelta, de los 5571 municipios solo un 3,94% cambió el ganador, y casi todos fueron para Lula. “Pero ese 3,94% demuestra que el resto sostuvo las victorias. El problema fueron las diferencias” indicó el consultor más referido de la jornada electoral brasileña en nuestro país.